Olvidaros del codo alto y esas cosas. Nosotros debemos adaptarnos al nado, no imitar a los mejores nadadores del mundo; ellos tienen mucha flexibilidad y llevan mucho tiempo en esto.

Dentro de nuestras posibilidades debemos afrontar el nado con la movilidad ”que Dios nos ha dado”; no busquéis más de lo que no hay. Podéis hacer ejercicios de 25 metros (un largo de piscina) nadando con los brazos lo más recto posible como un molinillo tanto dentro como fuera del agua.

Después nadamos 25 metros lo mejor que sabemos sin cruzar la mano por debajo del agua, es decir que la llevamos a la línea de nuestro ombligo de manera relajada y de ahí empujamos con fuerza atrás de menos a más.

Debemos notar cómo se acelera la mano debajo del agua y como nuestro cuerpo coge incercia, mucha más inercia que si nadamos con el brazo extendido como en el ejercicio anterior.

La natación son sensaciones, insisto en esto. Debéis notar la diferencia de un nado con brazos extendido a un nado normal.

 

Artículo de Omar Tayara