“Si no consigues tu objetivo, pero aprendes, jamás fallaste”

Todos sabemos que la mente juega un papel súper importante en las pruebas de resistencia, sobretodo en las de larga distancia. ¿Pero hasta qué punto?, ¿Cómo controlar la mente?, ¿Cómo trabajarla?, ¿Cuales son las claves del éxito?

Entrevistamos a Pep Marí, licenciado en psicología y Máster en psicología del deporte por la Universitat Autònoma de Barcleona (UAB). Durante 28 temporadas, ha sido miembro del Departamento de Psicología del deporte en el CAR de Sant Cugat. Codirector del programa ACBNextValores, patrocinado por la Asociación de Clubes de Baloncesto. Autor de los libros “Aprender de los Campeones” y “Liderar equipos Comprometidos, publicados por Plataforma Editorial. Formador y conferenciante en relación a la contribución de la psicología en el rendimiento de las personas.

¿En qué porcentaje puede influir la preparación mental a la hora de obtener un buen rendimiento físico traducido en buenos resultados en competición?

No podría concretar un porcentaje. El rendimiento es producto de la interacción entre los factores físico, técnico, táctico y psicológico. Solo con preparación física no puedes ganar, pero por falta de entrenamiento mental puedes perder competiciones que podrías haber ganado.

De la misma manera que se puede entrenar la condición física, ¿se puede entrenar la mente o es algo que se tiene innato?

La mente se puede entrenar de la misma manera que la condición física se puede mejorar. Casi todo se aprende en esta vida, y de igual forma. La preparación física trabaja la fuerza, la velocidad y la resistencia, por ejemplo. La preparación psicológica optimiza el control de la activación, el mantenimiento de la concentración y la gestión de la confianza en las propias posibilidades, por ejemplo.

El preparador físico utiliza ejercicios. El psicólogo también. Ejercicios que se practican en situaciones cada vez más parecidas a la competición, que persiguen que el deportista acabe dominando estas habilidades bajo presión.

¿Cuáles son las cualidades que debe tener un atleta profesional a nivel mental para soportar pruebas físicamente tan duras?

Un deportista, para acercarse a su mejor versión, más aún bajo presión, debe cumplir estas cuatro condiciones:
Poder aprender: presentar un funcionamiento personal sano y un entorno inmediato que, por lo menos, no reste.
Querer aprender: tener muy claro el objetivo que se persigue y pagar todo su precio (renuncias y sacrificios, cumplir con el programa de trabajo y asumir las consecuencias de la inversión).
Saber aprender: corregir rápidamente los errores.
Saber demostrar lo aprendido: aprender a tolerar la presión.

¿Cómo trabajar la preparación mental para afrontar pruebas de larga distancia como, por ejemplo, un IRONMAN?

Los deportes de resistencia han de aprender a dosificar el esfuerzo. Para eso son necesarias dos habilidades: aprender a leer las señales de fatiga que te manga el cuerpo y aprender a actuar en consecuencia.

Existen dos tipos de técnicas para gestionar el esfuerzo: las disociativas (aquellas que permiten desconectar el cuerpo para no sentir el dolor del esfuerzo: cantar, fijarse en el paisaje, pensar en temas extradeportivos, etc.) y las asociativas (aquellas que permiten conectar con el cuerpo para rendir en la medida de tus posibilidades: regular el ritmo, centrarse en la técnica, etc.).

¿Cómo gestionar la frustración de no conseguir los objetivos propuestos?

Si no consigues tu objetivo, pero aprendes, jamás fallaste. Una de las mejores formas de superar la frustración que genera no lograr tus metas consiste en aprender una lección de lo sucedido. El error forma parte del proceso de aprendizaje.

¿Cómo trabajar después de un “fracaso” deportivo?

Se fracasa cuando no se logra la meta y nada se aprende. Para remontar la situación, nada como un nuevo reto que nos vuelva a ilusionar. Marcar objetivos que dependan de ti, a corto, medio y a largo plazo. Concretar un plan de acción para acercarse a esta meta. Y definir un test que nos diga si, con estos medios, se están logrando los fines en los terminios previstos.

¿Cómo mantener firme la motivación para conseguir un objetivo concreto, aun cuando hay un sufrimiento físico notorio?

Esforzarse por esforzarse, no mola. Hacerlo con un sentido, con motivo, puede resultar apasionante. Decía Viktor Frankl, el psicólogo que bajo mi punto de vista mejor ha interpretado el sentido, “Vivir es sufrir. Sobrevivir es encontrar un sentido al sufrimiento”.

¿Hacia dónde va la psicología deportiva? ¿Qué peso tiene dentro de la preparación de los atletas?

La preparación psicológica tiene el mismo peso que el resto de preparaciones. Ni más, pero tampoco menos. Ya lo hemos argumentado en la primera pregunta. El futuro de la preparación psicológica lo veo vinculado al rendimiento. En lugar de hablar de la psicología del deporte, deberíamos hablar de la psicología del rendimiento. Los principios que rigen la excelencia son los mismos para cualquier actividad. Para ser el mejor profesional hace falta lo mismo que para ser el mejor deportista.

¿Qué es más importante: músculos de hierro o mente de acero?

Decía un famoso anuncio de neumáticos: “La potencia sin control no sirve de nada”.


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